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En ausencia de un buen número de sus titulares y de sus militantes en Europa, la selección de Estados Unidos se convirtió la noche del miércoles en el chivo expiatorio de toda la cólera que acumulaba un combinado alemán ansioso por calafatear su credibilidad tras su reciente naufragio en Italia. Luego de conceder en esos 90 minutos el doble de goles que en sus cinco amistosos anteriores, Estados Unidos se ha percatado de que aún le quedan algunos arreglos que hacer antes del certamen de junio.
Los americanos llegaban a este partido sobre la cresta de una victoria por 1-0 sobre otra selección mundialista, Polonia, y con la alegría de su ascenso hasta el quinto puesto de la Clasificación mundial FIFA/Coca-Cola, el más alto de toda su historia. En la primera mitad todo parecía indicar que conseguirían mantener la imbatibilidad atesorada este año, porque enfilaron el camino de los vestuarios con un 0-0 en el marcador, después de tratar de tú a tú con un equipo plenipotenciario alemán. De hecho, llegaron incluso a hacerse con las riendas del encuentro en buena parte del primer periodo, una vez neutralizada la feroz descarga de la artillería alemana en el cuarto de hora inicial.
Pero el castillo de naipes norteamericano se derrumbó en la reanudación a raíz de un patadón de Bastian Schweinsteiger, que desde los 22 metros logró transformar un tiro libre desde la banda izquierda. En uno de sus primeros toques tras entrar en sustitución de Lukas Podolski durante el descanso, Schweinsteiger eludió con su rosca a una tímida defensa gringa, a Miroslav Klose y al guardameta Kasey Keller, y su balonazo encontró el camino de la red. Estados Unidos ya había tentado a la suerte en el primer tiempo, pero acabó recibiendo el castigo previsto por conceder demasiadas facilidades en las jugadas a balón parado.
El joven delantero Eddie Johnson, que está recuperando la forma tras meses de convalecencia por varias lesiones, a punto estuvo de empatar para los suyos en el minuto 66 mediante un contundente cabezazo, pero su intento se vio frustrado por un inspiradísimo Oliver Kahn. El cancerbero del Bayern de Múnich, votado mejor jugador del torneo en Corea/Japón 2002, se zambulló hacia la esquina inferior de su portería para despejar el cuero, consolidando su condición de número uno por delante de Jens Lehmann de cara a la cita mundialista.
El seleccionador alemán, Jürgen Klinsmann, que había sido acribillado por sus críticos antes del choque, se mostró entusiasmado en el epílogo con la actuación de su portero: "Kahn ha estado sencillamente sensacional esta noche. La parada (que le hizo a Johnson) fue asombrosa".
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Los errores se pagan
Transcurrido ese breve destello de esperanza, el suelo se abrió a los pies de los estadounidenses, que echaron en falta la aportación de sus colegas Claudio Reyna, Eddie Lewis, Carlos Bocanegra, Brian McBride, Landon Donovan, Eddie Pope, Oguchi Onyewu y DaMarcus Beasley. También faltó Clint Dempsey, descartado por la sanción que le ha impuesto su club, el Revolution de Nueva Inglaterra, a consecuencia de una bronca durante un entrenamiento.
En un plazo de 19 minutos, el marcador se puso en 4-1, y la novata escuadra norteamericana pagó muy cara su ristra de equivocaciones. En el minuto 72, el suplente Oliver Neuville descerrajó un zapatazo de larga distancia fuera del alcance de Keller, su compañero de equipo en el Borussia Monchengladbach, tras aprovechar un malentendido entre los centrales Jimmy Conrad y Gregg Berhalter.
Si bien Conrad fue votado Defensa del Año en la MLS la temporada pasada y Berhalter lo está haciendo bien en el Energie Cottbus de la segunda división alemana, la falta de experiencia de ambos en las grandes citas se hizo más que patente. Dos minutos después, Klose anotaba el 3-0 aprovechando otro despropósito de Berhalter, que falló en el control del balón en una cesión hacia atrás de Johnson. En el minuto 79, Klose vio a Michael Ballack escandalosamente libre de marca y le puso el balón en la cabeza para que éste rubricara el 4-0.
Aunque el lateral derecho del Hanóver 96 Steve Cherundolo (lo mejor del equipo norteamericano junto a Pablo Mastroeni y Bobby Convey) obtuvo el gol de la consolación a falta de seis minutos para el final, poco bueno hubo de reseñable en el combinado visitante.
"Perdimos la compostura en la segunda mitad y no nos concentramos como es debido", declaró Cherundolo. "Jugamos bien en la primera mitad, pero luego nos apagamos, y eso no se puede hacer a este nivel. Por suerte, podemos tomarnos este resultado como una lección. Ahora todos sabemos que sólo hacen falta dos minutos de despiste para que te despidan de un partido".
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El seleccionador Bruce Arena expresó la misma opinión que el defensa después de ver a su equipo incurrir en su primera derrota en los seis partidos que llevan disputados este año. "Jugamos bien en la primera mitad y, luego, al principio de la segunda mitad, cometimos un error mental garrafal que propició el primer gol del contrario", explicó. "Al final tuvimos muchos fallos y merecimos perder". Pese a las numerosas ausencias, Arena y compañía han tomado buena nota de este descalabro.
Curiosamente, el último equipo en endosar cuatro goles a Estados Unidos fue Alemania, en el año 2002, en un escarceo de preparación para el certamen de Corea y Japón. Pocos meses después, sin embargo, los alemanes pasaron apuros para despachar a los norteamericanos en la fase de cuartos. Así pues, si nos guiamos por la historia reciente, Estados Unidos no debe preocuparse demasiado. Además, aparte de esta derrota, el balance de los amistosos que ha entablado este año es más que decente, y el 11 de abril puede recuperar la confianza en el choque que tiene programado contra Jamaica.
En cambio, la evaluación que ha hecho Arena de las nuevas caras que se vieron el miércoles no es tan optimista. "Hoy no ha habido muchos jugadores que se hayan ganado un puesto en la Copa Mundial", aseveró el técnico, cuyo equipo luchará por la supervivencia en el feroz Grupo E, compuesto además por República Checa, Italia y Ghana.
Los americanos llegaban a este partido sobre la cresta de una victoria por 1-0 sobre otra selección mundialista, Polonia, y con la alegría de su ascenso hasta el quinto puesto de la Clasificación mundial FIFA/Coca-Cola, el más alto de toda su historia. En la primera mitad todo parecía indicar que conseguirían mantener la imbatibilidad atesorada este año, porque enfilaron el camino de los vestuarios con un 0-0 en el marcador, después de tratar de tú a tú con un equipo plenipotenciario alemán. De hecho, llegaron incluso a hacerse con las riendas del encuentro en buena parte del primer periodo, una vez neutralizada la feroz descarga de la artillería alemana en el cuarto de hora inicial.
Pero el castillo de naipes norteamericano se derrumbó en la reanudación a raíz de un patadón de Bastian Schweinsteiger, que desde los 22 metros logró transformar un tiro libre desde la banda izquierda. En uno de sus primeros toques tras entrar en sustitución de Lukas Podolski durante el descanso, Schweinsteiger eludió con su rosca a una tímida defensa gringa, a Miroslav Klose y al guardameta Kasey Keller, y su balonazo encontró el camino de la red. Estados Unidos ya había tentado a la suerte en el primer tiempo, pero acabó recibiendo el castigo previsto por conceder demasiadas facilidades en las jugadas a balón parado.
El joven delantero Eddie Johnson, que está recuperando la forma tras meses de convalecencia por varias lesiones, a punto estuvo de empatar para los suyos en el minuto 66 mediante un contundente cabezazo, pero su intento se vio frustrado por un inspiradísimo Oliver Kahn. El cancerbero del Bayern de Múnich, votado mejor jugador del torneo en Corea/Japón 2002, se zambulló hacia la esquina inferior de su portería para despejar el cuero, consolidando su condición de número uno por delante de Jens Lehmann de cara a la cita mundialista.
El seleccionador alemán, Jürgen Klinsmann, que había sido acribillado por sus críticos antes del choque, se mostró entusiasmado en el epílogo con la actuación de su portero: "Kahn ha estado sencillamente sensacional esta noche. La parada (que le hizo a Johnson) fue asombrosa".
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Transcurrido ese breve destello de esperanza, el suelo se abrió a los pies de los estadounidenses, que echaron en falta la aportación de sus colegas Claudio Reyna, Eddie Lewis, Carlos Bocanegra, Brian McBride, Landon Donovan, Eddie Pope, Oguchi Onyewu y DaMarcus Beasley. También faltó Clint Dempsey, descartado por la sanción que le ha impuesto su club, el Revolution de Nueva Inglaterra, a consecuencia de una bronca durante un entrenamiento.
En un plazo de 19 minutos, el marcador se puso en 4-1, y la novata escuadra norteamericana pagó muy cara su ristra de equivocaciones. En el minuto 72, el suplente Oliver Neuville descerrajó un zapatazo de larga distancia fuera del alcance de Keller, su compañero de equipo en el Borussia Monchengladbach, tras aprovechar un malentendido entre los centrales Jimmy Conrad y Gregg Berhalter.
Si bien Conrad fue votado Defensa del Año en la MLS la temporada pasada y Berhalter lo está haciendo bien en el Energie Cottbus de la segunda división alemana, la falta de experiencia de ambos en las grandes citas se hizo más que patente. Dos minutos después, Klose anotaba el 3-0 aprovechando otro despropósito de Berhalter, que falló en el control del balón en una cesión hacia atrás de Johnson. En el minuto 79, Klose vio a Michael Ballack escandalosamente libre de marca y le puso el balón en la cabeza para que éste rubricara el 4-0.
Aunque el lateral derecho del Hanóver 96 Steve Cherundolo (lo mejor del equipo norteamericano junto a Pablo Mastroeni y Bobby Convey) obtuvo el gol de la consolación a falta de seis minutos para el final, poco bueno hubo de reseñable en el combinado visitante.
"Perdimos la compostura en la segunda mitad y no nos concentramos como es debido", declaró Cherundolo. "Jugamos bien en la primera mitad, pero luego nos apagamos, y eso no se puede hacer a este nivel. Por suerte, podemos tomarnos este resultado como una lección. Ahora todos sabemos que sólo hacen falta dos minutos de despiste para que te despidan de un partido".
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El seleccionador Bruce Arena expresó la misma opinión que el defensa después de ver a su equipo incurrir en su primera derrota en los seis partidos que llevan disputados este año. "Jugamos bien en la primera mitad y, luego, al principio de la segunda mitad, cometimos un error mental garrafal que propició el primer gol del contrario", explicó. "Al final tuvimos muchos fallos y merecimos perder". Pese a las numerosas ausencias, Arena y compañía han tomado buena nota de este descalabro.
Curiosamente, el último equipo en endosar cuatro goles a Estados Unidos fue Alemania, en el año 2002, en un escarceo de preparación para el certamen de Corea y Japón. Pocos meses después, sin embargo, los alemanes pasaron apuros para despachar a los norteamericanos en la fase de cuartos. Así pues, si nos guiamos por la historia reciente, Estados Unidos no debe preocuparse demasiado. Además, aparte de esta derrota, el balance de los amistosos que ha entablado este año es más que decente, y el 11 de abril puede recuperar la confianza en el choque que tiene programado contra Jamaica.
En cambio, la evaluación que ha hecho Arena de las nuevas caras que se vieron el miércoles no es tan optimista. "Hoy no ha habido muchos jugadores que se hayan ganado un puesto en la Copa Mundial", aseveró el técnico, cuyo equipo luchará por la supervivencia en el feroz Grupo E, compuesto además por República Checa, Italia y Ghana.
